jueves, 26 de agosto de 2021

BALANCE DEL 2020 EN PUNILLA = ACOSO LABORAL

 En Punilla es una moneda corriente la violencia y acoso laboral, parecería ser que es parte de la historia que se vive. Históricas son también las luchas que incansablemente y a pesar de la censura y la corrupción siguen en pie para hacer valer los derechos de las y los trabajadores, que día a día se hacen presentes para dignificar el trabajo, que sea bajo condiciones de libertad, seguridad y respeto a la vida.

En este contexto de pandemia la seguridad laboral fue una cuestión que, en algún momento, se presento para las y los ciudadanos del mundo. Pero mirar el mundo cuando en la realidad inmediata esta sucediendo, seria como no ser parte de la historia que dejamos, y dejar que otras y otros la hagan, y solo la vivamos como impuesta, tal como fue la cuarentena.

Para comprender por que es necesario no callarse, y ser participe activo/a de lo que sucede en el ámbito cotidiano de las y los ciudadanos/as, es necesario apelar a la memoria social, que permite tener una mirada colectiva y social sobre el inmediato.

La Argentina se convirtió en el tercer país del mundo que aprobó la ratificación del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la eliminación de la violencia y del acoso en el mundo del trabajo, luego de Uruguay y Fiyi (País insular de Oceanía). El 11 de noviembre del 2020 la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley, por amplia mayoría, la ratificación del Convenio, la cual había obtenido media sanción en la Cámara de Senadores en el mes de julio, y entrará en vigor el 25 de junio de 2021.

El convenio se aprobó en 2019 en Ginebra por representantes de gobiernos, sindicatos y empresas de los 187 países miembros del organismo. Establece un marco jurídico para la prevención y tratamiento de las violencias y acoso dentro del ámbito laboral y reconoce que las mujeres son las más expuestas a este tipo de violencia. Lo interesante del convenio es que incorpora una visión del trabajador desde su condición de portador de derechos humanos como cualquier otro: a un trato digno, no discriminatorio, libre de violencia y de acoso.

Es un importantísimo paso para avanzar en leyes específicas sobre trabajo decente, asegurando el derecho a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, pero se puede visualizar que algunos poderes legislativos y ejecutivos de Punilla no les interesa interpretar, aplicar o apoyar las leyes nacionales en lo que hace al ámbito laboral  (entre otros), si enfocan su atención en realizar precarizaciones laborales, aumentando la forma de brindar trabajo a través de becas y contratos a corto plazo, que deja entre ver un modo de sostener un clientelismo político con el gobierno de turno, sumado a que los puestos de dirigencias de secretarias siempre es un lugar privilegiado del staff de quien gobierna y veces quienes cubren esas funciones no se han capacitado para tal función.

Todo esto esta naturalizado, en lo que se dice el inconsciente colectivo, que es así y debe ser así, que es difícil cambiar esa manera de distribuir los puestos de trabajo con un criterio funcional al gobierno de turno, como si los intendentes fueran dueños de los pueblos que administran tomando decisiones con una visión de beneficio al partido que pertenecen o para con un grupo exclusivo de la población, y se estaría como no comprendiendo que cumplen una función pública.

Existe una particularidad sobre las economías locales en Punilla, ya que estas no tienen un desarrollo intensivo, debido a que no se impulsan desde políticas municipales a que se desarrollen o porque los inversionistas que llegan a la zona se encuentran con opciones de realizar proyectos que no generan puestos laborales para la población circundante prolongados y dignos, proyectos que no contemplan las necesidades inmediatas de la zona, y estos si tienen un apoyo desde los gobiernos municipales. Entonces teniendo este contexto hace varios años en el valle, las principales fuentes laborales para quienes viven en Punilla son el comercio y ser empleados/as del Estado, el resto queda a un modo informal o temporal.

Es evidente que la mayor parte de la población intente conseguir trabajo en los municipios, muchos/as dependen de poder obtener un puesto laboral que genere el municipio, por lo cual se comprende el modo que se viene visualizando de contratos y becas precarizadas que ofrecen, teniendo a la vez quien desee o necesite el puesto ser simpatizante con quien este gobernando y aceptar el adoctrinamiento a cambio de trabajo.

Un ante y un después del 2020

El 2020 inicio siendo el año que asumieron los nuevos gobernantes y los que renovaron su mandato, muchas expectativas e ilusiones había para el año que acaba de terminar. Se vivieron hechos que marcaran la historia para la Argentina, además de la pandemia, el aborto es legal y también se convirtió en Ley el convenio 190 de la OIT sobre la eliminación de la violencia y del acoso en el mundo del trabajo.

Con cada año electoral no solo se renuevan los mandatos también depende de quien asume o gané, como se suele expresar, se sostienen los contratos, becas y puestos laborales de la planta de empleados/as municipales o comunales. En enero del 2020 nuevas personas empezaron a trabajar y otras tantas quedaron sin trabajo, justo o injustamente no sabremos con exactitud, pero si el rumor y la mirada que se tiene sobre los y las empleados/as públicas es que: “no trabajan”, “no hacen bien su trabajo”, “les gusta rascarse”, “no tienen ganas de laburar”, “le pagan para no hacer nada”, “te atienden con mala ganas”, “que incompetente son”, entre otras expresiones.

Y es aquí donde inicia la cadena laboral, muchas de estas expresiones quien alguna vez no la ha emitido, y es aquí donde empieza el interrogante. ¿Cuándo sale decir algunas de estas frases nos detenemos a pensar el porqué de esa actitud de quien esta realizando esa labor?… ¿empatizamos con esa persona?… ¿conocemos como es el ámbito laboral donde se desarrollan?… ¿hacemos algo para transformar esta situación?

Algunos hechos han sucedido en este 2020 que evidenciaron la impunidad con la que se manejan los y las funcionarios/as municipales, y a la vez el por qué varios/as empleados/as deben seguir esa misma línea para no perder su trabajo.

En enero del 2020 dejaron sin contrato a dos empleadas en Bialet Massé, unas de ellas trabajo durante 17  años consecutivos pasando de tener becas a estar contratada, contrato que se iba renovando cada seis mese, luego cada tres meses, y en enero se encontró sin que se le proporcionara una explicación que no se le renovaría el contrato; por lo cual esta mujer quedo sim empleo, sin obra social, sin indemnización, y seguramente emocional y psíquicamente afectada. En temporada con la atención de la población puesta en otras cosas este episodio paso, y estas personas quedaron desempleadas. Como ellas otras personas con antigüedad muchas o poca también quedaron sin contrato y no se dio a conocer  publicamente.

En marzo llegó la pandemia y la imposición del aislamiento social preventivo con intención de proteger y cuidar a la población, trasmitiendo un sentido de responsabilidad a si te cuidas estas cuidando, se genero un contexto de incertidumbre a lo que iba a suceder. Quienes conservaban sus trabajos se les minimizo su sueldo y ante la ola de despidos y desempleo que se empezaba a vivir el gobierno nacional implemento el decreto 329/2020 que prohibió los despidos sin justa causa y por las causales de falta o disminución de trabajo y fuerza mayor por 60 días a partir del 31/3/2020, el cual se fue renovando con el decreto 487/2020 y el decreto 624/2020 extendieron el plazo de esta norma, y el ultimo fue el decreto 891/2020 que extiende por 60 días contados partir del 30 de noviembre del 2020, salvo las suspensiones efectuadas en los términos del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo.

La cuarentena dejo expuesta el acoso laboral que se vive en distintos municipios del valle, empezando por la disminución de sueldos que se permitió al inicio, varias personas continuaron prestando sus tareas y otras al regresar a su jornal, se encontraron que lo o la habían cambiado de tarea a realizar, es decir lo trasladaron de puesto, lo cual es una violencia que afecta a nivel emocional, situación que también es naturalizada y que sucede habitualmente, se lo entiende como castigo por haber hecho o dicho algo que disienta con la gestión del momento. ¿Y que sucede con esta situación? se silencia, por que hay que conservar el trabajo.

Y como es posible que suceda si existen los gremios que se ocupan de defender los derechos de las y los trabajadores, BUROCRACIA SINDICAL de la mano de la corrupción es la respuesta. Como es posible que  exista la opción de un solo gremio para las y los empleados municipales. Cuando se habla de burocracia se hace referencia a una dirigencia sindical que expresa un programa reformista-burgués, cualquier trabajador/ar que quiera organizarse para luchar por sus derechos se enfrentará al estado – la patronal y a la burocracia sindical.

Existe una precarización laboral que llega a extremos, lleva a rememorarse a principio del siglo XX, lo que sucedió en La Forestal que se simbolizó como un Estado dentro de un Estado,  y se protagonizaron luchas obreras que finalizaron con la masacre de la forestal, durante la represión murieron entre 500 y 600 obreros.

La Forestal fue una compañía inglesa que resultó ser un gran negocio para sus múltiples dueños que contaba con ferrocarriles, puertos propios, y pagaban a sus trabajadores con pagarés que debían canjear en los almacenes de la misma empresa, tenía una fuerza policial propia: la “gendarmería volante” (popularmente conocida como “los cardenales“), financiada por la propia empresa. Esa fuerza policial hacía cumplir la normativa interna de la empresa pero incluso aunque entrara en conflicto con la propia Constitución Argentina (se trataba de una época anterior a la declaración de los derechos humanos por lo que su única garantía era la Constitución Nacional). Según el diario socialista La Vanguardia hubo muertos por la fuerza parapolicial financiada por la propia empresa, pero cuyas armas y uniformes eran provistos por el gobierno provincial del gobernador Enrique Mosca quien años más tarde sería abogado de la empresa.

Hace un mes en el municipio de Cosquín en contexto de pandemia a una empleada no se le renovó el contrato, quien trabajaba hace siete años consecutivos, estaba en periodo de lactancia, en el marco de la campaña, que se sumo dicho municipio, “Pintemos el Mundo de Naranja”  a los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres del 25 al 10 de diciembre. La cual consistía en movilizar a la opinión pública y a los gobiernos para emprender acciones concretas con el fin de promover y fomentar la cultura de no violencia, el municipio además de pintar manos de naranja, realizar presentes y capacitaciones en ese marco de la no violencia hacia la mujeres, también dejo sin trabajo a una mujer, en periodo de lactancia madre de tres hijos/as, que había iniciado su actividad sindical con otro gremio que no era el oficial, que venia de tener una intervención quirúrgica y a su regreso la cambiaron de tarea, esa acción concreta marca lo concreto del municipio en el marco de esta campaña de la no violencia contra la mujer.

Este caso evidencio como en el SXXI aun se sigue con la persecución, aunque existan las leyes y derechos ganados. No hace falta hoy tener a la gendarmería volanta, ya que a través de un sondeo en las redes sociales personales de cada empleado/a se sabe que opina, a quien apoya, que gustos tiene, donde están o estuvieron, a quienes y donde hacen comentarios, a quienes siguen.

Aunque no es legal y cada persona tiene derecho a tener su vida privada, los ideales que desee, opinar lo que quiera, aunque suena de no creer… a las y los empleados públicos se los persiguen desde las redes, se los/as amenaza si se adhieren a otro gremio que no sea con el cual el gobierno pueden arreglar, se los y las castigan si tienen intenciones de apoyar una acción de demanda que sea diferente al gobierno, o por contar lo que ven y sucede dentro de la gestión y el ámbito laboral.

Y sí! El silencio es el mejor aliado de la violencia y acoso laboral.

Y sí! mejor pensar que las y los empleados municipales se abusan ellos/as de su lugar de trabajo,  no atendiendo como corresponde, o realizando sus tareas de mala ganas, en vez de invitarse a interrogarse que los lleva a tener esa actitud.

Y sí! es mejor pensar que hay que asentir con los mandatos partidarios del gobierno de turno y convertirse en alcahuete o callarse, que unirse y trasformar una realidad que sea mas justa para todos y todas.

Y sí! desde la dictadura se viene trabajando con el miedo para hacer creer a las personas que al final no se gana, que las luchas sociales son en vano y que todo seguirá igual o lo harán igual por que tienen el poder.

Y sí! a pesar de todo aun se siguen ganando espacios para que todo sea más justo, para que la diversidad exista verdaderamente y para que el derecho a decidir como se quiere vivir sea posible.

Y sí! en este 2021 que la frase de Rosa Luxemburgo se haga realidad: “Por un mundo donde todos y todas seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

  
           Lic. Judith Belinda Caselli 

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