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lunes, 2 de septiembre de 2019

Gran Bretaña....

SI ES DERROTADO EN PARLAMENTO

Johnson advierte que no quiere llamar a elecciones pero podría ser su única opción


El Primer Ministro británico dijo que no desea llamar a elecciones aunque tampoco descartó hacerlo, y es muy probable que sea su única opción si esta semana es derrotado en el Parlamento. Los diputados conservadores rebeldes votarían en favor de una legislación opositora que bloquearía su Brexit duro. El Gobierno ha advertido a los diputados "tories" que si apoyan esa medida serán expulsados del partido. 

sábado, 6 de mayo de 2017

Reino Unido: dominio de los conservadores en las elecciones locales


El partido en el gobierno se impuso en las elecciones municipales y legislativas parciales de este jueves en el Reino Unido a costa del retroceso de los laboristas y la desaparición del xenófobo UKIP.

La formación de la primera ministra en funciones, Theresa May, consolidó sus posiciones no solo en Inglaterra sino en las regiones de Escocia y Gales, lo que podría pronosticar una cómoda victoria en las elecciones generales a celebrarse el próximo 8 de junio.
Luego de los primeros resultados May expresó que no había de dar "nada por hecho" y que hará campaña "por el sufragio de los británicos" de cara a los comicios legislativos de junio, en los que las proyecciones de voto le dan amplia mayoría con un 38 % del apoyo, frente al 27 % de los laboristas, un 18 % de los liberaldemócratas y el 5 % del UKIP.
Sin embargo, las elecciones locales solo tienen un valor indicativo, debido a que solo cubrieron ciertas regiones, así Londres una de las regiones más pobladas, con mayoría a favor del brexit y gobernada por el laborismo es una gran ausente en las locales. El jueves votaron 7,2 millones de personas, frente a los 45 millones estimados para las generales.
De este modo se disputaron 88 municipios -sobre un total de 418 que tiene el país-, de los cuales solo 34 estaban en Inglaterra y el resto en Escocia y Gales, que renovaron todos sus consistorios, 32 y 22 respectivamente, y no hubo elecciones en Irlanda del Norte.
Con todos los votos escrutados, los conservadores conquistaron 11 ayuntamientos, hasta un total de 28, y 558 concejales, hasta 1.900, frente a la pérdida de los laboristas de 7 ayuntamientos, hasta 9, y 320 concejales, hasta 1.151.
Por su parte Los liberaldemócratas no consiguieron los avances esperados al perder 37 concejales y quedarse en 441, a pesar de haberse jugado con todo a su perfil contra el brexit. A su vez el UKIP prácticamente ha desaparecido del mapa político al perder 114 concejales conservando solo uno, que migraron a favor de los conservadores.
El independentista Partido Nacional Escocés (SNP por sus siglas en inglés) fortaleció su presencia al ganar 31 concejales más llegando a 431; y pese al fuerte avance de los "tories" en la región, donde se convirtieron en la segunda fuerza más votada, en detrimento de los laboristas, se convirtió en la formación política que ostenta mayor cantidad de autoridades locales en Escocia.
El SNP se impuso con mayoría simple en el de Glasgow, que ha estado bajo control laborista durante cuatro décadas.
En el país de Gales, el laborismo resistió como principal formación regional, pero perdió terreno a mano de los conservadores y de los nacionalistas de Plaid Cymru.
Los "tories" también ganaron cuatro de los seis municipios creados recientemente para gestionar las áreas metropolitanas de importantes ciudades, por lo que habrá un intendente conservador en Cambridgeshire & Peterborough, Tees Valley, West Midlands y West of England. Para alivio de su base los laboristas ganaron Liverpool City y Greater Manchester.
El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, reconoció que afronta "un desafío de proporciones históricas" para ganar las elecciones generales, aunque tenía esperanza en mejorar los resultados para su formación en los comicios del 8 de junio.
"Los resultados fueron de todo tipo. Perdimos algunos puestos de concejal pero también hemos reducido la distancia con los conservadores", declaró al ser interpelado por los medios.
La desilusión mayor fue para el euroescéptico UKIP, cuyo líder Paul Nuttall, declaró que “eran víctimas de su propio éxito”. Agregó que perder votos en favor de los conservadores es un precio que el partido, fundado en 1993 para lograr la salida de la Unión Europea (UE), "está dispuesto a pagar" para que se materialice el brexit.
No obstante, el principal mecenas del partido, el empresario Arron Banks, dijo que “el UKIP está acabado como fuerza política" y advirtió de que la actual cúpula necesita "una bala estratégica en la nuca".
El exministro de empresas, el liberaldemócrata Vince Cable, opinó por su parte que su formación está "en posición neutra", pero podría lograr avances en las generales, cuando se jugará con todo su carta europeísta y anti-brexit.

A menos de un mes de las elecciones adelantadas, los partidos británicos se disponen a reanudar mañana la campaña, en las que la primera ministra aspira a extender su mayoría absoluta en el Parlamento, a fin de consolidar su liderazgo de cara a las negociaciones del brexit y la próxima legislatura.
“Theresa la nueva Maggie” (en referencia a la ex primera ministra conservadora Margaret Thatcher) lee el titular de un matutino, “La marea azul” otro (en alusión al color de la formación de May). El brexit duro que promete la primera ministra parece haber separado a Inglaterra del resto de los países del Reino Unido.
Jeremy Corbyn sigue contando con el apoyo del sector militante de su formación mientras que el aparato político trata de capitalizar el pobre resultado de los comicios locales para desafiar su capacidad de liderazgo.

lunes, 14 de noviembre de 2016

EEUU: EL INICIO DE UNA NUEVA ERA


Las siete propuestas de Trump que explican su victoria
Por Ignacio Quiroga

¿Cómo consiguió Trump invertir la tendencia que lo daba perdedor e imponerse en la recta final de la campaña? Junto con su  programa xenófobo y racista, Trump anunció una serie de propuestas nacionalistas y proteccionistas que conquistaron a una porción del electorado empobrecida por los efectos de la globalización económica.


a victoria de Donald Trump (como el “Brexit” en el Reino Unido o la victoria del “no” en Colombia ) significa, primero, una nueva estrepitosa derrota de los grandes medios dominantes, de los institutos de sondeo y de las encuestas de opinión. Pero significa también que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, se ve ahora trastocada y se derrumba. Los naipes de la geopolítica se van a barajar de nuevo. Otra partida empieza. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es lo desconocido. Ahora todo puede ocurrir.

¿Cómo consiguió Trump invertir una tendencia que lo daba perdedor y lograr imponerse en la recta final de la campaña? Este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ya había desbaratado hasta ahora todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano y sin embargo carbonizó a sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

Hay que entender que desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido) ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el Brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque pervive, en apariencia, la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, la victoria de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo “políticamente correcto”, que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la “palabra libre” de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo.

La rebelión de las bases

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar “la rebelión de las bases”. Mejor que nadie, percibió la fractura cada vez más amplia entre las élites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti-Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. Él mismo se define como un “conservador con sentido común” y su posición, en el abanico de la política, se situaría más exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archi popular del reality, Trump no es un antisistema, ni obviamente un revolucionario. No censura el modelo político en sí, sino a los políticos que lo han estado piloteando. Su discurso es emocional y espontáneo. Apela a los instintos, a las tripas, no a lo cerebral, ni a la razón. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desánimo y el descontento. Se dirige a la gente que está cansada de la vieja política, de la “casta”. Y promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes.

Los medios han dado gran difusión a algunas de sus declaraciones y propuestas más odiosas, patafísicas o ubuescas. Recordemos, por ejemplo, su afirmación de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son “corruptos, delincuentes y violadores”. O su proyecto de expulsar a los 11 millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del país, mandándolos a México. O su propuesta, inspirada en la serie Game of Thrones de construir un muro fronterizo de 3.145 kilómetros a lo largo de valles, montañas y desiertos, para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21 mil millones de dólares sería financiado por el gobierno de México. En ese mismo orden de ideas, también anunció que prohibiría la entrada a todos los inmigrantes musulmanes. Y atacó con vehemencia a los padres de un militar estadounidense de confesión musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en 2004 en Irak.

También su afirmación de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es “la base de una sociedad libre”, y su critica a la decisión del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas “leyes de libertad religiosa”, impulsadas por los conservadores en varios Estados, para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el “engaño” del cambio climático que, según Trump, es un concepto “creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

martes, 23 de agosto de 2016

EUROPA

Merkel, Hollande y Renzi debaten una estrategia frente al Brexit

Los líderes de Alemania, Francia e Italia se reúnen para analizar el futuro de la UE en un contexto de crisis políticas, económicas, sociales y de alianzas estratégicas.




La canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés François Hollande junto con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, se reúnen en una “minicumbre” europea para discutir una estrategia común frente al Brexit.
Es la primera cita en medio de la oleada “antiestablishment” que amenaza con el “exit moment”, donde sectores de ultraderecha de distintos países expresaron su simpatía con abandonar la UE. Por otro lado, se enfrentan al desafío de perder, luego de Wall Street, la bolsa de valores más importante del mundo, siendo que además está íntimamente ligada a la economía europea.
Los tres líderes europeos, reunidos en un portaaviones en la isla de Ventotene, se centraron en la necesidad de impulsar la economía, reforzar la “seguridad” y gestionar la crisis migratoria para "relanzar Europa" tras el impacto del Brexit.
En el caso de Hollande, se centró en el discurso “securitario” enfatizando el control de fronteras. “Europa debe responder a la exigencia de prosperidad y seguridad. Debe ser un ámbito de protección y en su territorio tienen que protegerse las fronteras”, declaró.
Además, el presidente francés planteó la necesidad de una mayor coordinación en la supuesta lucha contra el terrorismo y de "encontrar un modo en el que los archivos de cada país puedan compartirse y de controlar mejor algunas comunicaciones y algunos canales de propaganda yihadista".
Y agregó que serán necesarios "más medios y más recursos, no solo en defensa y seguridad, sino también en desarrollo", porque Europa deberá estar "más presente en África" y desarrollar políticas y mecanismos de financiación en países africanos, especialmente en el Sahel. Con esto se refiere a profundizar las incursiones militares en Medio Oriente y África, donde la guerra civil en Libia, Mali y Siria, no presentan aún solución estratégica a corto plazo cobrándose hasta el momento cientos de miles de vidas.
Por su parte, Matteo Renzi se refirió a "la necesidad de medidas fuertes para relanzar el crecimiento y combatir el desempleo juvenil". El desempleo entre la juventud italiana ronda el 40%. También se sostuvo que es necesario “realizar inversiones tanto públicas como privadas y reformas estructurales”, siendo que Italia está al borde de tener que pedir un rescate financiero similar a los que pidió España, que se traduciría en un duro ajuste para el pueblo trabajador. Además que Renzi, enfrenta un referéndum sobre su propuesta de reforma constitucional en otoño que en caso de ser derrotado podría generar una dura crisis política.
La canciller alemana se centró en la crisis migratoria, y en especial por las tensiones con Turquía. Declaró que "la protección de fronteras deberá ser un ejemplo de cooperación europea" y que sería, según Merkel, compatible con la libre circulación de personas. También apuntó que “la cooperación con Turquía sobre inmigración es acertada porque, de lo contrario, no podremos vencer la lucha contra los traficantes de seres humanos".
Están aún por verse las consecuencias geopolíticas y económicas que tendrá el resultado de esta estrategia de los líderes de la UE, cuyo equilibrio geopolítico está en una situación muy sensible. Tendrán que ser lo suficientemente cautos para no desatar una nueva oleada recesiva en la UE con repercusiones en la economía mundial.
De todas formas, queda en evidencia el fracaso del gran proyecto europeo que pegó un salto con la llegada de oleadas de refugiados provenientes de África y Medio Oriente, huyendo de las guerras en las que intervienen varias potencias de la UE.
Que a su vez ha sumergido a Europa en un mar de nacionalismos, fortaleciendo a sectores de ultraderecha racista y xenófoba acompañada con las mismas políticas impulsadas desde los gobiernos. En este sentido, queda también a flor de piel la crisis de liderazgo de EEUU y su influencia en la UE.
Está en manos de la clase obrera, la juventud trabajadora y estudiantil en alianza con los migrantes refugiados enfrentar las estrategias de las Merkel, Hollande y Renzi, como se demostró en Francia contra la reforma laboral.